Acá va una publicación a modo de ensayo de un poema compartido. Compartido, si, porque, después de ir y venir, y de escribir y reescribir, surgió un poema... y porque lo escribimos a medias con una amiga bloggera - Laura - a medias, no, me rectifico: en conjunto, porque las cosas a medias, a medias quedan. Acá va, y bueno, se darán cuenta: lo rosa es de ella, lo blanco es mío... y el todo: el todo es nuestro.
No creo que suceda algo extraño
Sabés: yo tampoco.
Es el amor que juega inquieto
Y revuelve el estomago cual si anidaran mariposas.
Habita en cada palabra que decimos,
En cada silencio, en cada orilla.
Nos devora sin darnos cuenta,
Nos arrastra, nos aventaja, nos da treguas, nos las quita.
Se va llevando nuestros pudores
- ¿Adónde? - No importa, déjalos que marchen. ¡Déjalos!
Y nos deja desnudos, expuestos,
Abiertos, simples y abrazados.
Con la fragilidad de los que se entregan,
Con la sensación de estar volando.
Sin temor, sin pensar, solo sintiendo
Creyendo que hoy es hoy… y siempre.
Mientras te sirvo un café, uno más,
Mientras mi mano reposa en tu espalda abierta.
Me guardo tu mirada
Me guardo tu respiración.
La necesito para cuando te alejes.
La necesito para cuando me asfixie la soledad.
Exagero un poco, lo sé.
¿Exageramos?, ¿o estamos jugando?
Porque nunca te vas del todo
Porque aquí es mejor que antes y a futuro.
Porque tu amor siempre vuelve
Vuelven las golondrinas, yo nunca me he marchado.
y cuando aparece lo hace con fuerza,
como el viento en la ventana de tormenta.
se clava en el pecho
se enciende, estalla y grita.
se mete en la sangre,
se cuela en el hueco sagrado de tu sexo.
vos sabés de lo que estoy hablando
lo tengo claro. Estamos en esto juntos.
no necesito explicarte…..
Aquí, entre nosotros: nada es necesario.
Elogio del aburrimiento
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